Fundación oficial de la institución bajo el nombre de Cofradía de la Soledad de Nuestra Señora.
Década de 1880: La hermandad procesiona con una imagen de la Dolorosa atribuida al escultor murciano Francisco Sánchez Tapia.
Durante la Guerra Civil, la cofradía sufre la pérdida casi total de su patrimonio artístico (incluyendo la imagen de Sánchez Tapia) y documental. Como único vestigio material de su pasado antiguo, se logra salvar el pie de madera de una antigua Virgen atribuida a Roque López, discípulo de Salzillo.
Se adquiere la imagen del Cristo Yacente (el Santo Sepulcro o "la Cama"), realizada originalmente en escayola.
Año clave para la cofradía y la Semana Santa de Abanilla. Llegan al pueblo tres nuevas imágenes fundamentales: la actual talla de Nuestra Señora de la Soledad y la de Nuestro Padre Jesús Nazareno (ambas de José Sánchez Lozano), junto a la de San Juan Evangelista (obra de José Lozano Roca).
Se inicia la reconstrucción de los altares laterales de la Iglesia de San José, incluyendo el espacio de culto de la Virgen, bajo la dirección del escultor Anastasio Martínez.
Se bendice y estrena la actual presea (corona/diadema) que luce la Virgen de la Soledad en sus salidas procesionales, una pieza de orfebrería de alta calidad.
La imagen titular de la Soledad es sometida a una restauración por parte del equipo de Juan Abad Gutiérrez.
Se incorpora al patrimonio vinculado a la cofradía la imagen de la Santísima Virgen de la Alegría, obra de José Hernández Navarro, destinada a procesionar el Domingo de Resurrección.
Se lleva a cabo la restauración de la imagen del Cristo Yacente.
La cofradía celebra el 75º Aniversario de la bendición y llegada a la villa de su actual imagen titular.
Abanilla celebrará un Año Jubilar con motivo del V Centenario del hallazgo de su reliquia del Lignum Crucis, evento en el que la cofradía tendrá una participación destacada dentro del ciclo pasionario.